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Op-Ed: Standing with our students and families in a time of uncertainty

Superintendent Salcido

 

Op-Ed: Standing with our students and families in a time of uncertainty
By Susan Salcido, Santa Barbara County Superintendent of Schools

Recently, I’ve heard directly from youth in our schools—many carrying a weight far too heavy for their young shoulders. Some are afraid to leave their parents and family members, fearful that someone might swoop in and take them away.

Federal Immigration and Customs Enforcement (ICE) activity in and around Santa Barbara County is creating uncertainty and fear. Even for those not directly impacted, we know that children absorb the stress and tensions in their surroundings.  What happens to the children directly affected by ICE, separated from their families and left holding a bag of unknowns?

Most of us have zero direct control over federal policy. But we do have control over what we stand for. In Santa Barbara County, communities reflect a wide range of deeply held beliefs and lived experiences. We have friends, neighbors, colleagues, and family members on opposite sides of the political aisle. That’s part of living in a democracy.

And yet, when it comes to children, I believe we stand on common ground: children deserve to feel safe and loved. They need compassion and care. They need family. And they deserve to live and learn without fear.  

“There can be no keener revelation of a society’s soul than the way in which it treats its children”-- words of wisdom from Nelson Mandela, and words that I believe tell the truth.

In public education, we are confronting another truth as we prepare to welcome students back for the new school year: as committed as we are to educating every child, the pendulum is shifting—and it’s taking wide swipes at the systems and supports that help children thrive.

Since the new federal administration took office in January, executive actions have triggered a cascade of disruptions in education.  Most recently, a freeze on billions of dollars in education grants—including funds for mental health services, migrant student support, and professional development for educators—has left school districts across the country in limbo. U.S. Supreme Court decisions have added uncertainty around civil rights enforcement, LGBTQ+ student protections, program oversight, and student services.

We cannot predict every challenge the school year may bring. Nor can we control all that happens beyond our campuses.  But our mission remains unchanged: to lawfully protect and support every student, and to create the conditions where all children can learn and grow.

California law guarantees all children the right to a free public education. Schools do not ask for or collect immigration information. We do not share student data with immigration authorities unless presented with a valid court order. And immigration officers are not permitted on campus without a judicial warrant. These safeguards help keep schools what they are meant to be: places of learning, safety, and connection.

So far, local ICE activity has appeared to focus on adults, not children. But we know how quickly that can change. In New York, when ICE agents approached athletes directly, youth baseball coach Youman Wilder stepped in, invoking their Fifth Amendment rights. His actions were a reminder that when it comes to youth safety, we have to step in and up.

None of us can predict with certainty what is to come next. What gives me hope is what I see every day in our schools and communities: educators creating welcoming spaces, community members showing up for their neighbors, and people of all backgrounds coming together on common ground.

In times of uncertainty, let’s remember that protecting children is not political; it is a shared human value. Let us ensure that when history asks how we treated our children, the answer reflects our very best. Thank you to our community who keeps showing up—for one another, and most of all, for our youth. 

SBCEO has compiled resources in support of students, families, schools, and districts.

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Artículo de opinión: Apoyamos a nuestros estudiantes y sus familias en los momentos de incertidumbre
Por Susan Salcido, Superintendente de Escuelas del Condado de Santa Bárbara
 
Recientemente, he escuchado directamente de los/as jóvenes en nuestras escuelas – muchos/as llevando un peso muy grande sobre sus jóvenes espaldas. Algunos tienen miedo de dejar a sus padres y miembros de la familia, temerosos/as de que alguien se abalance y se los lleve.
 
La actividad de Federal Immigration and Customs Enforcement (ICE) en y alrededor del Condado de Santa Bárbara está creando incertidumbre y miedo. Aún para aquellos/as no afectados/as directamente, sabemos que los niños/as absorben el estrés y las tensiones a su alrededor. ¿Qué sucede con los/as niños/as directamente afectados/as por ICE, separados/as de sus familias, abandonados/as con una bolsa llena de interrogantes?
 
Muchos/as de nosotros/as no tenemos ningún control directo sobre los reglamentos federales. Pero sí tenemos control sobre lo que defendemos. En el Condado de Santa Bárbara, las comunidades reflejan una amplia gama de creencias profundamente arraigadas y experiencias vividas. Tenemos amigos/as, vecinos/as, colegas y miembros de la familia en lados opuestos del espectro político. Esto es parte de vivir en una democracia.
 
Y aun así, cuando se trata de niños/as, creo que tenemos intereses comunes: los niños/as merecen sentirse seguros/as y amados/as. Necesitan compasión y cuidado. Necesitan a la familia. Y merecen vivir y aprender sin miedo.
“No puede haber revelación más aguda del alma de una sociedad que la manera en que trata a sus niños/as”—sabias palabras de Nelson Mandela y palabras que yo creo dicen la verdad.
En la educación pública, estamos enfrentando otra verdad mientras nos preparamos para dar la bienvenida a los/as estudiantes para el nuevo año escolar: aunque estamos muy comprometidos/as a educar a nuestros/as niños/as, el péndulo está cambiando— y dando amplios golpes a los sistemas y apoyos que ayudan a prosperar a los niños/as. 
 
Desde que tomó el mando la nueva administración federal en enero, las acciones ejecutivas han activado una cascada de alteraciones en la educación. Más recientemente, el congelamiento de miles de millones de dólares en subsidios para la educación—incluyendo fondos para servicios de salud mental, apoyo a estudiantes migrantes y capacitación profesional para educadores/as— ha dejado en el limbo a distritos escolares en todo el país. Las decisiones de la Corte Suprema de los Estados Unidos han agregado incertidumbre en cuanto a la aplicación de los derechos civiles, protección de estudiantes LGBTQ+, supervisión de programas y servicios estudiantiles.
 
No podemos predecir cada reto que podría traer el año escolar. Tampoco podemos controlar todo lo que sucede más allá de nuestras escuelas. Pero nuestra misión no ha cambiado: proteger y apoyar legalmente a cada estudiante y crear las condiciones donde todos/as los/as niños/as puedan aprender y crecer.
 
La ley de California garantiza el derecho a la educación pública para todos/as los/as niños/as. Las escuelas no piden o recogen información sobre inmigración. No compartimos los datos de los/as estudiantes con las autoridades de inmigración a menos que se presenten con una orden judicial válida. Y no se permiten a los/as oficiales de inmigración en las escuelas sin una orden judicial. Estas protecciones ayudan a mantener a las escuelas como lo que se supone que son: lugares de aprendizaje, seguridad y conexión.
 
Hasta ahora, la actividad local de ICE parece enfocarse en personas adultas, no en los niños/as. Pero sabemos cuán rápido eso puede cambiar. En Nueva York, cuando los agentes de ICE se aproximaron a atletas directamente, el entrenador de jóvenes en béisbol Youman Wilder intervino, invocando sus derechos de la quinta enmienda. Sus acciones fueron un recordatorio de que cuando se trata de la seguridad de los/as jóvenes, tenemos que intervenir y dar un paso al frente.
 
Ninguno/a de nosotros/as podemos predecir con seguridad que vendrá próximamente. Lo que me da esperanza es lo que veo cada día en nuestras escuelas y comunidades: educadores/as creando espacios acogedores, miembros de la comunidad exponiéndose por sus vecinos y personas de distintos antecedentes uniéndose en intereses comunes.
 
En tiempos de inseguridad, recordemos que proteger a los niños/as no es un acto político; es un valor humano compartido. Asegurémonos de que cuando la historia pregunte cómo tratamos a nuestros/as niños/as, la respuesta refleje lo mejor de nosotros. Gracias a nuestra comunidad que sigue exponiéndose— uno/a para el/la otro/a, pero mayormente, por nuestros/as jóvenes.
 
SBCEO ha recopilado recursos para apoyo de los/as estudiantes, familias, escuelas y distritos.

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